De aquellos mil duros
que la señora cogía cada mes, daba al Delfín dos o tres mil reales, que
con esto y lo que del papá recibía estaba como en la gloria; y los diez
y siete mil reales restantes eran para el gasto diario de la casa y para
los de ambas damas, que allá se las arreglaban muy bien en la
distribución, sin que jamás hubiese entre ellas el más ligero pique por
un duro de más o de menos.
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