Algunas
veces, a la hora de la comida, cuando estaban todos reunidos en el gran
comedor de la casa, sentados en estricto orden de dignidad y gobierno, .el
salero comenzaba a vibrar y de pronto se desplazaba por la mesa entre las
copas y platos, sin que mediara ninguna fuente de energía conocida ni truco de
ilusionista.
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