en-es  Robert F. Kennedy's speech on the assassination of Martin Luther King Jr.
El discurso de Robert F. Kennedy sobre el asesinato de Martin Luther King Jr. De Wikipedia y Wikisource el discurso de Robert F. Kennedy sobre el asesinato de Martin Luther King Jr. se realizó el 4 de abril de 1968 en Indianapolis, Indiana. Kennedy, el senador de los Estados Unidos por Nueva York, estaba haciendo campaña para obtener la nominación presidencial de 1968 del Partido Demócrata cuando supo que King había sido asesinado en Memphis, Tennessee. Ese mismo día, Kennedy había hablado en la Universidad de Notre Dame en South Bend y en Ball State University en Muncie, Indiana. Antes de subir a un avión para asistir a los mítines de campaña en Indianápolis, Kennedy se enteró de que habían disparado a King. Cuando llegó, se informó a Kennedy de que King había muerto. A pesar de los temores de disturbios y la preocupacion por su seguridad, Kennedy siguió adelante con su plan de asistir a un mitin en la calle 17 y Broadway en el corazón del gueto afroamericano de Indianápolis. Esa noche, Kennedy se dirigió a la multitud, muchos de ellos no sabían nada del asesinato de King. En lugar del discurso de campaña entusiasta que esperaban, Kennedy hizo comentarios breves y apasionados por la paz que se considera uno de los grandes discursos públicos de la era moderna.

Más temprano aquel día- durante sus discursos en Notre Dame y Ball State, Kennedy se concentró sobre problemas internos, la guerra de Viet Nam y racismo. En el centro Stepan de Notre Dame, una multitud de cerca de 5000 personas le escuchó hablar de la pobreza en América y la necesidad de empleos mejor pagados. Cuando le preguntaban acerca de las leyes de reclutado, Kennedy las llamó ''injustas y desiguales'' y sostuvo acabar los aplazamientos en colegios en función de que discribinaban contra las personas que no podían permitirse una educación en universidad. Su discurso en Ball State fue bien recibido por más de 9000 estudiantes, miembros de la facultad y de la comunidad. Un estudiante africano-americano hizo una pregunta a Kennedy que parece casi una premonición del discurso que tendría lugar más tarde aquella noche después de los horribles eventos del día. El estudiante preguntó, ''Su discurso implica que usted sigue apostando decididamente por una América blanca. ¿Esa fe está justificada?''Kennedy respondió ''Sí'' y añadió que ''fé en una América negra está justificada también'' pero dijo que ''hay extremistas en ambos lados''. Antés de abordar un avión para ir a Indianapolis, Kennedy supo que Martin Luther King Jr. había sido alcanzado por un disparo. En el avión, Kennedy le dijo a un periodista "Sabe, me apena. . . que le acabo de decir eso a ese chico y luego salgo y encuentro que algún hombre blanco acaba de dispararle a su líder espiritual". Kennedy no supo que King había muerto hasta que su avión aterrizó en Indianápolis. Según el reportero John J Lindsay, Kennedy "parecía encogerse como afectado físicamente" y se llevó las manos a la cara, diciendo "Oh, Dios. ¿Cuándo se va a detener esta violencia?"

En Indianapolis, la noticia de la muerte de King suscitó preocupación entre los representantes de la campaña de Kennedy y los funcionarios municipales , que temían por su seguridad y la posibilidad de un disturbio. Después de hablar con periodistas en el aeropuerto de Indianapolis, Kennedy canceló una parada en la sede de su campaña y prosiguió hacia el lugar del mitin, donde la gente se había reunido para escucharlo hablar. Tanto Frank Mankiewicz, el secretario de prensa de Kennedy, como el redactor de discursos Adam Walinsky prepararon notas inmediatamente antes del mitin para que Kennedy las utilizara, pero Kennedy rechazó las notas de Walinsky, y en su lugar utilizó algunas que probablemente había escrito durante el viaje; Mankiewicz llegó después de que Kennedy ya hubiera empezado a hablar. El jefe de policía de Indianápolis advirtió a Kennedy que la policía no podría proporcionar protección adecuada al senador si la multitud se alborotaba, pero Kennedy decidió ir a hablar con la multitud a pesar de todo. De pie en un podio montado sobre un camión de plataforma, Kennedy habló tan solo durante cuatro minutos y cincuenta y siete segundos.

Resumen del discurso de Indianápolis. Kennedy fue el primero en informar públicamente a la audiencia del asesinato de King, lo que hizo que miembros de la audiencia gritaran y lloraran con incredulidad. Varios ayudantes de Kennedy estaban preocupados de que la comunicación de esta información pudiera ocasionar disturbios. Una vez que la audiencia se tranquilizó, Kennedy habló de la amenaza de decepción y de división a la muerte de King y recordó a la audiencia los esfuerzos de King por "sustituir esa violencia, esa mancha de derramamiento de sangre que se ha extendido por nuestro país, por un esfuerzo por el entendimiento con compasión y amor". Kennedy admitió que muchos en la audiencia estarían llenos de indignación, especialmente teniendo en cuenta que se creía que el asesino era un blanco. Sintió empatía con la audiencia al referirse al asesinato de su hermano, el presidente John F. Kennedy, por un blanco. El comentario sorprendió a sus ayudantes, que nunca lo habían oído hablar de la muerte de su hermano en público. Citando al antiguo dramaturgo griego Esquilo, que había conocido a través de la viuda de su hermano, Jacqueline Kennedy, Kennedy dijo: "Incluso en nuestro sueño, el dolor que no puede olvidarse cae gota a gota en nuestro corazón hasta que, en nuestra propia desesperación, contra nuestra voluntad, entra la sabiduría a través de la poderosa gracia de Dios".

Después, Kennedy hizo una de sus declaraciones más recordadas:'' Lo que necesitamos en los Estados Unidos no es división; lo que necesitamos en los Estados Unidos no es odio; lo que necesitamos en los Estados Unidos no es violencia ni desobediencia sino amor y sabiduría y compasión hacia el prójimo, y un sentimiento de justicia hacia todos los que ya sufren en nuestro país, sean blancos o negros. Para finalizar, Kennedy reiteró su creencia en que el país necesitaba y buscaba la unión entre los negros y los blancos y animó al país a "dedicarnos a lo que los griegos escribieron muchos años atrás: a someter el salvajismo humano y a hacer agradable la vida en este mundo". Finalizó pidiendo a los miembros de la audiencia rezar por "nuestro país y nuestra gente". En lugar de explotar por el odio por la trágica noticia de la muerte de King, la multitud se dispersó en silencio.

Consecuencias —A pesar de los disturbios en otras ciudades importantes de Estados Unidos, Indianapolis permaneció tranquila esa noche después de los comentarios de Kennedy, lo que se piensa que fue, en parte, consecuencia del discurso. En absoluto contraste con Indianapolis, los disturbios estallaron en más de un centenar de ciudades de los Estados Unidos, incluidas Chicago, Nueva York, Boston, Detroit, Oakland, Pittsburgh y Baltimore, muriendo 35 personas e hiriendo a más de 2500. A lo largo del país, cerca de setenta mil soldados y tropas de la Guardia Nacional fueron llamados a fin de restablecer el orden.


El discurso - Señoras y señores: Tengo malas noticias para ustedes, para todos nuestros compañeros ciudadanos y la gente que ama la paz en todo el mundo, y está que Martin Luther King fue tiroteado y asesinado esta noche.

Martin Luther King ha dedicado su vida al amor y la justicia por sus compañeros humanos y murió debido a ese esfuerzo.

En este difícil día, en este difícil tiempo para los Estados Unidos, quizás es el momento de preguntar qué tipo de nación somos y en qué dirección queremos dirigirnos. Para aquellos de vosotros que sois negros--considerando la evidencia de que había personas blancas que fueron responsables--podeis estar lleno de resentimiento, de odio y de un deseo de venganza.

Nuestro país puede ir en esta dirección, en una gran polarización--negros con negros, blancos con blancos, llenos de odio hacia el otro.
O podemos hacer un esfuerzo, como lo hizo Martin Luther King, por entender y comprender, y reemplazar esa violencia, esta mancha de derramamiento de sangre que se extiende a través de nuestra tierra, con un esfuerzo de entender con compasión y amor.

Para aquellos de ustedes que son negros y están tentados de llenarse de odio y desconfianza ante la injusticia de tal acto, contra todos los blancos, solo puedo decir que siento en mi propio corazón el mismo tipo de sentimiento. Mataron a un miembro de mi familia, y lo mató un hombre blanco.

Pero tenemos que hacer un esfuerzo en los Estados Unidos, tenemos que hacer un esfuerzo para comprender, para ir más allá de estos tiempos harto difíciles.

Mi poeta favorito era Esquilo. Escribió:'' En nuestro sueño, el dolor que no puede olvidarse cae gota a gota sobre el corazón hasta que, en nuestra propia desesperación, contra nuestra voluntad, la sabiduría llega a través de la gran gracia de Dios.

Lo que necesitamos en los Estados Unidos, no es división; lo que necesitamos en los Estados Unidos no es odio; lo que necesitamos en los Estados Unidos no es violencia o desorden; sino amor y sabiduría, y compasión hacia el otro, y un sentimiento de justicia hacia los que todavía sufren en nuestro país, sean blancos o negros.

Entonces, esta noche voy a pedirles que vuelvan a sus casas, que digan una oración por la família de Martin Luther King, eso es cierto, pero más importante, decir una oración por nuestro propio país, que todos amamos--una oración por el entendimiento y esa compasión de la cual hablé.

Podemos hacerlo bien en este país. Tendremos tiempos difíciles; hemos tenido tiempos difíciles en el pasado; tendremos tiempos difíciles en el futuro. No es el final de la violencia; no es el final de la anarquía; no es el final del desorden.

Pero la gran mayoría de los blancos y la gran mayoría de los negros en este país desean vivir juntos, desean mejorar la calidad de nuestra vida y desean justicia para todos los seres humanos que habitan en nuestra tierra.

Dediquémonos a lo que escribieron los Griegos hace tantos años: domar el salvajismo humano y hacer dulce la vida de este mundo.

Dediquémonos a eso y recemos por nuestro país y nuestro pueblo.
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When he arrived, Kennedy was informed that King had died.
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On the plane, Kennedy told a reporter "You know, it grieves me.
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Kennedy did not learn that King was dead until his plane landed in Indianapolis.
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When is this violence going to stop?"
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The remarks surprised Kennedy aides, who had never heard him speak of his brother's death in public.
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He finished by asking the audience members to pray for "our country and our people."
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Rather than exploding in anger at the tragic news of King's death, the crowd dispersed quietly.
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I had a member of my family killed, but he was killed by a white man.
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My favorite poet was Aeschylus.
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We can do well in this country.
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It is not the end of violence; it is not the end of lawlessness; it is not the end of disorder.
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Let us dedicate ourselves to that, and say a prayer for our country and for our people.
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Robert F. Kennedy's speech on the assassination of Martin Luther King Jr.

From Wikipedia and Wikisource

Robert F. Kennedy's speech on the assassination of Martin Luther King Jr. was given on April 4, 1968, in Indianapolis, Indiana. Kennedy, the United States senator from New York, was campaigning to earn the 1968 Democratic Party presidential nomination when he learned that King had been assassinated in Memphis, Tennessee. Earlier that day Kennedy had spoken at the University of Notre Dame in South Bend and at Ball State University in Muncie, Indiana. Before boarding a plane to attend campaign rallies in Indianapolis, Kennedy learned that King had been shot. When he arrived, Kennedy was informed that King had died. Despite fears of riots and concerns for his safety, Kennedy went ahead with plans to attend a rally at 17th and Broadway in the heart of Indianapolis's African-American ghetto. That evening Kennedy addressed the crowd, many of whom had not heard about King's assassination. Instead of the rousing campaign speech they expected, Kennedy offered brief, impassioned remarks for peace that is considered to be one of the great public addresses of the modern era.

Earlier that day – During his speeches at Notre Dame and Ball State, Kennedy focused on domestic issues, the Vietnam War, and racism. At Notre Dame's Stepan Center, a crowd of approximately 5,000 heard Kennedy speak on poverty in America and the need for better-paying jobs. When asked about draft laws, Kennedy called them "unjust and inequitable" and argued to end college deferments on the basis that they discriminated against those who could not afford a college education. His speech at Ball State was well received by more than 9,000 students, faculty, and community members. One African-American student raised a question to Kennedy that seems almost a premonition of the speech to come later that night after the horrific events of the day. The student asked, “Your speech implies that you are placing a great deal of faith in white America. Is that faith justified?” Kennedy answered “Yes” and added that “faith in black America is justified, too” although he said there “are extremists on both sides.” Before boarding a plane to fly to Indianapolis, Kennedy learned that Martin Luther King Jr. had been shot. On the plane, Kennedy told a reporter "You know, it grieves me. . . that I just told that kid this and then walk out and find that some white man has just shot their spiritual leader." Kennedy did not learn that King was dead until his plane landed in Indianapolis. According to reporter John J Lindsay, Kennedy "seemed to shrink back as though struck physically" and put his hands to his face, saying "Oh, God. When is this violence going to stop?"

In Indianapolis the news of King's death caused concern among representatives from Kennedy's campaign and city officials, who feared for his safety and the possibility of a riot. After talking with reporters at the Indianapolis airport, Kennedy canceled a stop at his campaign headquarters and continued on to the rally site, where a crowd had gathered to hear him speak. Both Frank Mankiewicz, Kennedy's press secretary, and speechwriter Adam Walinsky drafted notes immediately before the rally for Kennedy's use, but Kennedy refused Walinsky's notes, instead using some that he had likely written on the ride over; Mankiewicz arrived after Kennedy had already begun to speak. The Indianapolis chief of police warned Kennedy that the police could not provide adequate protection for the senator if the crowd were to riot, but Kennedy decided to go speak to the crowd regardless. Standing on a podium mounted on a flatbed truck, Kennedy spoke for just four minutes and fifty-seven seconds.

Summary of Indianapolis speech – Kennedy was the first to publicly inform the audience of King's assassination, causing members of the audience to scream and wail in disbelief. Several of Kennedy's aides were worried that the delivery of this information would result in a riot. Once the audience quieted down, Kennedy spoke of the threat of disillusion and divisiveness at King's death and reminded the audience of King's efforts to "replace that violence, that stain of bloodshed that has spread across our land, with an effort to understand with compassion and love." Kennedy acknowledged that many in the audience would be filled with anger, especially since the assassin was believed to be a white man. He empathized with the audience by referring to the assassination of his brother, President John F Kennedy, by a white man. The remarks surprised Kennedy aides, who had never heard him speak of his brother's death in public. Quoting the ancient Greek playwright Aeschylus, with whom he had become acquainted through his brother's widow, Jacqueline Kennedy, Kennedy said, "Even in our sleep, pain which cannot forget falls drop by drop upon the heart until, in our own despair, against our will, comes wisdom through the awful grace of God."

Kennedy then delivered one of his most well-remembered remarks: "What we need in the United States is not division; what we need in the United States is not hatred; what we need in the United States is not violence or lawlessness, but love and wisdom, and compassion toward one another, and a feeling of justice towards those who still suffer within our country, whether they be white or whether they be black." To conclude, Kennedy reiterated his belief that the country needed and wanted unity between blacks and whites and encouraged the country to "dedicate ourselves to what the Greeks wrote so many years ago: to tame the savageness of man and to make gentle the life of this world." He finished by asking the audience members to pray for "our country and our people." Rather than exploding in anger at the tragic news of King's death, the crowd dispersed quietly.

Aftermath – Despite rioting in other major American cities, Indianapolis remained calm that night after Kennedy's remarks, which is believed to have been in part because of the speech. In stark contrast to Indianapolis, riots erupted in more than one hundred U.S. cities including Chicago, New York City, Boston, Detroit, Oakland, Pittsburgh, and Baltimore, killing 35 and injuring more than 2,500. Across the country, approximately seventy thousand army and National Guard troops were called out to restore order.

The Speech – Ladies and Gentlemen:

I have bad news for you, for all of our fellow citizens, and people who love peace all over the world, and that is that Martin Luther King was shot and killed tonight.

Martin Luther King dedicated his life to love and to justice for his fellow human beings, and he died because of that effort.

In this difficult day, in this difficult time for the United States, it is perhaps well to ask what kind of a nation we are and what direction we want to move in. For those of you who are black--considering the evidence there evidently is that there were white people who were responsible--you can be filled with bitterness, with hatred, and a desire for revenge.

We can move in that direction as a country, in great polarization--black people amongst black, white people amongst white, filled with hatred toward one another.
Or we can make an effort, as Martin Luther King did, to understand and to comprehend, and to replace that violence, that stain of bloodshed that has spread across our land, with an effort to understand with compassion and love.

For those of you who are black and are tempted to be filled with hatred and distrust at the injustice of such an act, against all white people, I can only say that I feel in my own heart the same kind of feeling. I had a member of my family killed, but he was killed by a white man.

But we have to make an effort in the United States, we have to make an effort to understand, to go beyond these rather difficult times.

My favorite poet was Aeschylus. He wrote: "In our sleep, pain which cannot forget falls drop by drop upon the heart until, in our own despair, against our will, comes wisdom through the awful grace of God."

What we need in the United States is not division; what we need in the United States is not hatred; what we need in the United States is not violence or lawlessness; but love and wisdom, and compassion toward one another, and a feeling of justice toward those who still suffer within our country, whether they be white or they be black.

So I shall ask you tonight to return home, to say a prayer for the family of Martin Luther King, that's true, but more importantly to say a prayer for our own country, which all of us love--a prayer for understanding and that compassion of which I spoke.

We can do well in this country. We will have difficult times; we've had difficult times in the past; we will have difficult times in the future. It is not the end of violence; it is not the end of lawlessness; it is not the end of disorder.

But the vast majority of white people and the vast majority of black people in this country want to live together, want to improve the quality of our life, and want justice for all human beings who abide in our land.

Let us dedicate ourselves to what the Greeks wrote so many years ago: to tame the savageness of man and make gentle the life of this world.

Let us dedicate ourselves to that, and say a prayer for our country and for our people.